En una categoría estable, medir el precio una vez al mes basta. En un mercado donde el tipo de cambio se mueve todos los días, esa foto mensual miente: para cuando llega el reporte, el precio que describe ya cambió tres veces.
El margen no se pierde en el mes, se pierde en el día
Cuando una cadena traslada su propia tasa de cambio al precio de anaquel, abre una brecha que dura horas. Quien la ve el mismo día la iguala o la aprovecha. Quien la lee dos semanas después solo puede explicar por qué cayó el margen.
Qué hace falta para verlo a tiempo
Tres cosas: captura propia con frecuencia real, no trimestral; el precio en su unidad de medida y en la moneda del ticket, no en la de tarifa; y una lectura que diga qué hacer esta semana, no un tablero que haya que interpretar. Esa es la diferencia entre un dato y una decisión.